viernes, julio 22, 2016

RAVIOLES A LA FLORENTINA




Hoy preparé unos ravioles a la hora de almuerzo.
Cuando sentí el aroma a salsa, queso rallado y vi el humeante plato en mI mesa, recordé a la nonna....y aquellos domingos de la infancia en la gran mesa familiar, llena de voces " parlando",de risas, de cantos liricos, de salute babbo, amici!
 Y el nonno Ugo sin hache, italiano nato en Firenze, con su calva reluciente y sus rizos canos, con esos  bellos ojos azules de profunda mirada. 
Me parece verlo sentado en la cabecera de la mesa sonriendo, con la copa  de vino rosso en su mano, paladeando con placer tan precioso contenido y  mirando a sus hijos, a sus dos nietas mayores: A de los Angeles y yo.
sus sobrinos Rescaglio,  Augusto y Gigetto, profesores del bel canto, que eran en la sobremesa el postre dulce que hacia cantar al abuelo y toda la familia .
Y que decir de los amigos de la familia¡: la dulce  Emilita Sttipo,mediana estatura ,  muy delgada, con un peinado extraño para los demás pero parte de su estilo: dos trenzas rubias que nacían detras de sus orejas y subian hasta la corona donde se amarraban misteriosamente y formaban un cintillo rubio trigueño. Emilita solterísima y dueña de las recetas mas ricas, que preparaba a escondidas, a puerta cerrada con la nonna, para que nadie conociera la forma de prepararlas y tener solo ellas  el monopolio de los elogios.
Y Nina¡ ...Nina la genovesa viuda del compadre abogado y juez, amigo del nonnino, padrino de bautizmo de mi padre; Don Antonio Varas.
 Nina la genovesa como olvidarla¡...genial  con su nuevo marido Don Celedonio, pequeño, regordete, calvo, de lentes redondos, caricaturezco ( llamado despectivamente "tinterillo" por los tios que solian esconderle el bastón o el paraguas), secretario de bufette de su marido primero, albacea de sus bienes y de la viuda. Italiana afectuosa, más joven que él , de fácil risa , elegante , bella perfumada a polvos del harem, los mismos que usaba en cajitas redondas de cartón la nonnina.
Nina que nos llenaba de besos y nos picaba la nariz con su abrigo de piel y nos obsequiaba a cada una bolsita de caramelos Serrano..a noi piccolas bambinas..que nos encontraba bellas y nos pellizcaba suavemente la cara...Nina preciosa¡ que esperaba que el nonno enviudara para casar con él y cuidarlo (me contaba años despues confidencialmente la nonna, con un dejo de risa: poberella decia)
El vapor de los ravioles en  mi  mesa solitaria, me sube hasta el alma  y la nostalgia me nubla los ojos.
Vuelvo al presente con esta fotografia familiar adherida hasta los huesos¡ mi familia, la de mi infancia, desde el 1 año y medio de vida hasta  los 7 años.
 Tardé muchos años  en perdonar a mi padre por desarraigarme y arrancarme del lado de los nonninos y llevarme a su nueva casa, a su nueva familia y ver siempre  a escondidas a hurtadillas a mi madre, Elena mi verdadera  y sufrida madre, tan querida por la nonna.
 Miro este plato delicioso y pienso en mi nieto  Andrés que  ama los ravioles, pero no tanto como las peliculas que sueña hacerlas, usa mi apellido algunas veces y relacionado con el arte, y  quiere conocer Italia.
 Andrés mi principito, con el que hablo desde sus 3 años por teléfono; cuando le contaba cuentos y hacia mil voces y personajes para entretenerlo.  A veces hasta las 3 de la mañana, escondidito bajo la cama para que nadie nos sorprendiera e interrumpiera el diálogo de los personajes y los chistes que le contaba para hacerlo reir y los que  recreabamos o inventabamos (Anoche pase por tu casa .me tiraste un portfolio...huichipirichi no me dolio...jajajaaja y su risa preciosa de infante, per sempre  pegada a mi corazón...una de esas caracajadas, de esos gorgéos nocturnos lo hizo levantar los pies  debajo de la cama y golpear con toda fuerza el colchón donde dormia su mamá...que provocó de la risa estrepitosa un gran silencio y luego la voz de mi hija, llamándome al orden:por favor mamá son las 3 de la mañana. Mañana hay que trabajar (yo también) y tu conversando con Andrés...es el colmo mamá¡ tu no eres niña chica¡....a lo lejos un pequeño llanto que me partia el corazón ...luego un click, que me dejaba sorda.
 Y ahora un joven universitario, que jamás, jamás deja de contestarme un wassap cuando le escribo en cualquier momento y pone en la despedida: " ciao" abuelita", con esa dulzura que desde lejos entibia mi pecho.

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