lunes, noviembre 06, 2006

POETA OSVALDO ULLOA SANCHEZ......el que fue nuestro bienamado profesor


En 1986, un grupo heterogéneo de hombres y mujeres, que escribíamos poesía... o lo intentábamos, nos reunimos en la SECH (Sociedad de Escritores de Chile), para iniciar un Taller de Literatura.
Un amigo del depto. de Cultura , nos comentó, que este año tendríamos otro profesor (con antelación Horacio Ahumada y Edmundo Herrera, ambos poetas ).
Aceptamos el hecho con ánimo dado el curriculum del profesor. Los antiguos estábamos acostumbrados a la camaradería y entusiasmo de Edmundo. Los alumnos recién llegados, todos lógicamente, dispuestos; sin embargo, cuando nos presentaron a Osvaldo o al Poeta Ulloa, nuestras perspectivas cambiaron: era una persona encantadora, llena de ternura, de ganas de hacer cosas, de sueños, de hecho lideraba el TALLER DE CEMOR - ASECH CHILE instancias literarias creada, para la participación de pobladores, dueñas de casa, universitarios, profesionales de diversas corrientes filosóficas, religiosas.
. Nos reunimos cada semana durante cinco años, en las clases de este profesor joven, agiornado y cálido, que realmente amábamos y nos enseñaba a descubrir técnicas literarias, a jugar con las metáforas, a conocer a los grandes autores, a "poder leer y entender" la poesía.
Eramos uno para todos y todos para uno: la risa , la ternura, los versos, la solidaridad, eran nuestra meta.
Motivados por y con el poeta hicimos un "operativo cultural", en una población del paradero 15 de Vicuña Mackenna, una población muy maltratada por la dictadura.
Allí fuimos con Títeres ( teatro y los muñecos) , cartulinas, pinceles, lápices de colores, acuarelas a jugar con los niños, a darles una tarde de amor.
Nunca olvidaré, que en nuestro transitar por allí, salimos a perifonear en un vehículo invitando a los pequeños; en un patio pobre, pero iluminado por la triste y tierna imagen de una chiquita, vimos que encaramada en un cajón ,escobillaba prenda desteñida dentro de una batea (o artesa de madera) Le tocamos la bocina, conmovidos y con ternura le pedimos viniera a la fiesta de los niños; nos respondió con sus ojitos estoicos y suave voz ,que no podría hacerlo: "tengo mucho que lavar".
No recuerdo con quién estaba en el vehículo; pero nunca olvidaré la imagen de esa muchachita esmirriada, que me causó una onda tristeza. Recordé a mis hijas de su misma edad. Entonces, comprendí al poeta Ulloa, entendí cuál era su idea, de enfrentarnos a un mundo diferente del cual veníamos.
Osvaldo no sólo nos enseñó a escribir mejor, a manejar la sintaxis, conocer autores, sino a sentir el dolor del pueblo empiricamente.
En esa época, yo era una mujer con sensibilidad social, con sus propios dolores a cuestas, pero no jugada, mejor dicho indignada, pero contemplativa, y algunas frivolidades a cuestas. Osvaldo, no sólo en esa época, era nuestro maestro, sino también experto en Prevención de Riesgos, pedagogo en Castellano, Licenciado en Filología, Magister en Letras, Doctorado en Literatura, autor de varios obras poéticas, dedicado a los niños, al amor (aún me emociona leer Poemas de Amor, texto escrito a su compañera Lita y madre de 3 de sus hijos), a hombres profundos de la iglesia católica, con quien trabajó arduamente en pos de los Derechos Humanos y la Liberación; a Monseñor Romero, ese maravilloso sacerdote que dio su vida por los pobres, los maltratados y malqueridos de su país.
Quiero destacar sus Manuales para escribir Poesia y Cuento (infinitamente pirateados y fotocopiados, en talleres literarios) fue alumno de Nicanor Parra y ayudante de Enrique Linh. Profesor de algunas Universidades de la Región Metropolitana, además de Valparaíso y Viña, "hacedor de poetas" en sus Talleres infinitos, también profesor de Tai Chi en la Universidad de Valparaíso.
Nosotros eramos "los del Taller Espacio": Miguel Moreno tecnólogo médico, Enrique Pezoa ebanista, Ximena Hernández artesana, María Ester Pradenas artesana, Marióm Canales técnica Parvularia, Yenny Caneo auxiliar de enfermería, Roger Texier médico cirujano, Isabel Gómez publicista, Victor Hugo Arcaya empresario (único solvente económico, que nos invitaba a todos a La Casa de Cena a celebrar con caldillo de vieja, los premios obtenidos) Magdalena Fuentes cosmetóloga, Juan Carlos Etcheverry estudiante universitario, María Elena Martinez terapeuta ocupacional, Tatiana Olavarría profesora, yo titiritera… y nuestro inolvidable Bernardo Chandía, el primero que nos abandonó, víctima de una extraña enfermedad.
Bernardo fue activo participante de la SECH y el Depto. de Cultura, a los 34 años se fue a las alturas a escribir versos entre las nubes…
Del poeta Ulloa, de nuestro profesor Ulloa, aprendimos muchas cosas importantes de la literatura, pero lo mejor su capacidad para amar, entender al ser humano en sus debilidades y flaquezas, a sentir el día a día como el primero y el último... y también a desgarrarnos con sus poemas de la tortura (situación que vivió).
Hoy recuerdo nuestro Taller Espacio con nostalgia y entrañable cariño, hoy que cada uno está en lo suyo, que vivimos lejos, en diferentes mundos, que no nos vemos... pero siempre estará allí en una parte de nuestro corazón el poeta Osvaldo Ulloa, con su pelo lleno de rizos, (como los querubines), con la sonrisa fácil, la voz suave llamándonos con diminutivos o en forma especial a cada uno, con su cigarrillo o su habano entre los dedos, la mirada perdida en las volutas de humos entrelazándo metáforas, haciendo o viviendo poesía......

2 comentarios:

Anónimo dijo...

poeta Ulloa..siempre en nuestro corazón¡¡¡¡¡

americacomparini dijo...

POETA ULLOA SIEMPRE EN NUESTRO CORAZÓN¡¡¡¡¡HOY Y SIEMPRE