miércoles, octubre 18, 2006

CUANDO ENCONTRE A MI HIJA ......


Mi niña , mi hija Lady Inès ( nombre que le puso su padre ) sólo vivió 12 horas. Ella nació el 20 de Marzo y partiò el 21.
Sólo fui una vez al camposanto al salir del la maternidad del Hospital San Juan de Dìos.
No pude volver, era demasiado para mi : había conversado, había palpado su pequeño cuerpo, la había amado durante escasos 7 meses.
Su padre , el que la llevó a su lugar de descanso, junto al pequeño sèquito conformado por mi padre, mi hermana y mi madrastra ,después de algunos años se fue a USA y al tiempo murió, llevándose con él todo antecedente.
Este acontecimiento me dejó tremolante.
No sabía donde estaba mi hija.
Por consejo de mi madre cada cumpleaños, o el 1 de Noviembre depositaba una rosa blanca a los piés del Cristo que hay en el Cementerio General.
Cuando ella cumplió 28 años, algo especial sucedió.
Confundida por la pena, equivoqué la salida y caminé en sentido contrario; lo que posibilitó, que de pronto me encontrara a boca de jarro con una oficina que decía Administración.
Nunca antes se me ocurrió, ni la vi, la tristeza me nublaba el espíritu.
Hice las consultas necesarias y un funcionario, me pasó un libro grande, deteriorado, amarillento Allí busqué,hasta encontrar el nombre de mi niña. Pero después de anotar, y pasar las señas, para que me ubicara, él me comenta que desafortunadamente ,el año 1973 , habían sacado de allí a todos "los parvulos".
Muy desconsolada me fui de allí . Al cruzar el umbral alguién me habló:
_Srta. quiere aguita?-
Miré y vi un jóven sentado en el suelo y apoyado en la pared, con una escoba y un balde, que me sonría atento. Le contesté entre sollozos :
_ ¡No!...sólo quería encontrar a mi hija¡
_¡Ya¡ _ gritò y de un salto se parò
_¡Yo le ayudo¡_
Se acercó y me dijo con ternura:
_¡No llore¡ _
_¡Conozco cada rincón del cementerio¡ ¡Crecí aquí, mi papá me trajo chiquitito¡ _
_¡Si, pero Ud. no puede hacer nada¡ respondí y le mostré el papel con los datos.
_ ¡Ah los parvulitos del 73¡ --
_¡No se preocupe¡ Las cenizas quedaron ahí mismo, ¿no ve que eran "guaguitas".?
Le sonreí agradecida de su cordialidad y consuelo gratuíto, dispuesta a irme, emprendí la marcha.
El me detuvo e insistió
_ No, no se vaya así¡ _
_Mire yo soy famoso aquí en el cementerio. Una vez una escritora, me sacó fotos y me hizo una entrevista.
_¿Cómo se llamaba?_ le pregunté curiosa, talvez la conocía , el mundo de los escritores lo conocìa desde los 19 años. Y ahora pertenecìa a la entidad.
Respondió orgulloso:
-¡Ella se llamaba Marta Brunett!
Me estremecí , sentí que ese muchacho me iba a llevar donde mi pequeña.
Algo se habìa confabulado en el cielo. Nada era casual. Habìa señales de ello.
Empezamos a caminar y comencé a reconocer el lugar .
Entonces retrocedì en el tiempo y me vi joven, de 20 años, doblada como un lirio triste, sobre la tumba de mi hija.
_¡Acá está su niñita¡_ exclamó pasándome el papel
Entonces verifiqué los datos y realmente coincidían.
_¡Verdad créame, alli están sus cenizas¡_ me repetía una y otra vez
Lo abracé emocionada y agradecida.
Me arrodillé y miré.
No sè , pero recordè a mi padre el que la tomó en sus brazos y la acompañó en la partida , el que murió un año despues que su nieta .
La niña que moraba en el lugar de mi hija se llamaba Abigail Maureira. Eran las iniciales "AM" las mismas del padre de mi hija ,fallecido un día 8 de Agosto.
El apellido Maureira, el mismo de mis amigos Mario y Sylvia, padres de Mario Maureira, joven detenido desaparecido el 8 de Agosto de 1974, a los 23 años , el fue guardia personal del Presidente Salvador Allende...
Mario Maureira joven a quién no conocí, pero si al resto de su familia.
Para él hice un poema-oración a pedido de sus desconsolados padres, amigos, vecinos y feligreses de la Capilla del Espíritu Santo de Ñuñoa .
Poema que fue leìdo muchas veces en la capilla, peñas y diferentes lugares .
No se cuánto rato estuve allí,reclinada tocando ese vientre de tierra , que cobijaba a Abigail y las cenizas de mi primogénita.
Talvez hasta que la tarde me anunció su llegada,con un temblor helado que recorrió mis brazos. El muchacho que me observaba a prudente distancia , de repente desapareció de mi vista.
No supe su nombre, ni lo vi màs, pero mi corazón agradecido guardó su imagen y aún lo recuerdo.
Creo que algo mágico sucedió y que muchas fuerzas se aunaran.
En mi poema, le pido a Jesús por un hijo desaparecido, que no era el mío, pero sintiéndo en mi piel mucho dolor por Sylvia y Mario, con la conciencia , de lo que es no saber de un hijo perdido...siento que sin pedirlo, hubo una respuesta para mí.
Por desgracia mis amigos, aún no encuentran a su hijo...como muchos otros padres.

2 comentarios:

José Luis Contreras Muñoz dijo...

Nada es al azar,todo tiene sentido.Algunos lo llaman Sincronía

xime dijo...

Que desgarrador tu relato...me llegó muy hondo en mi corazón... sentí por ti, esa pena tan grande y ese desconzuelo tan atormentador. No se si hay cosa más atroz que perder a un hijo(a). Y por otro lado que maravilloso el destino que te puso delante a ese hombre que nada esperaba de ti.....te ofreció agua y te llevó al lugar donde te esperaba tu hija desde hacía tantos años.....
Ahora sabrás donde ir a dejarle esas rosas, que son más lindas cuando son llevadas por la MADRE.
Todos los dias de mi vida pienso en esas madres que no saben aún (y yo creo que nunca lo sabrán) dónde quedaron sus seres queridos.....