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Mostrando las entradas de mayo, 2014

ANNGIELS GRIGERA MORENO-ARGENTINA

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Mientras llueva poesía  la tierra permanecerá fértil el humus de la palabra humedecido de lágrimas y risas darán germen al verso y en alas de las metáforas lloverá nuevamente una y mil veces poesía, Luego el sol le dará el brillo necesario para que cuando vuele nos ilumine el alma 

GABRIELA MISTRAL _ DE LOS POEMAS DEL ÉXTASIS LIBRO DESOLACIÓN

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ESTOY LLORANDO Me has dicho que me amas y estoy llorando. Me has dicho que pasarás conmigo entre tus brazos por los valles del mundo. Me has apuñalado con la dicha no esperada. Pudiste darmela gota a gota como el agua al enfermo¡ y me pusiste a beber en el torrente! Caída la tarde estaré llorando hasta que el alma comprenda. Han escuchado mis sentidos, mi rostro,mi corazón. Mi alma no acaba de comprender. Muerta la tarde divina, volveré vacilando hacia la casa, apoyándome en los troncos del camino. Es la senda que hice esta mañana y no la voy a reconocer. Miraré con asombro el cielo, el valle, los techos de la aldea, y les preguntaré sus nombre, porque he olvidado toda la vida. Mañana me sentaré en el lecho y pediré que me llamen para oir mi nombre y creer. Y volveré a estallar en llanto: ¡me has apuñalado con la dicha!.

GABRIELA MISTRAL: "LA ILUSIÓN"

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La Ilusión ¿Nada te han robado. La tierra se extiende, verde, en un ancho brazo en torno tuyo, y el cielo existe sobre tu frente. Echas de menos un hombre que camina por el paisaje. Hay un árbol, en el camino, un álamo fino y tembloroso. Haz con él su silueta. Se ha detenido a descansar; te está mirando. No te han robado. Una nube pasa sobre tu rostro, larga, sueve, viva. Cierra los ojos. La nube es en  torno de tu cuello un abrazo que no te oprime ni te turba. Ahora una lágrima te resbala por el rostro. Es su beso tranquilo. ¡Nada te han robado.  Si viene la muerte. Si te ves herido no temas llamarme. Llámame desde donde te halles, aunque sea el lecho de la vergüenza. Y yo iré, aún cuando estén erizados de espinos  los llanos hasta tu puerta. No quiero que ninguno, ni Dios te acomode la almohada bajo la cabeza. Estoy guardando mi cuerpo para resguardar de la lluvia y las nieves tu sepultura. Mi mano quedará sobre tus ojos para que no miren la noche t...