La Ilusión ¿Nada te han robado. La tierra se extiende, verde, en un ancho brazo en torno tuyo, y el cielo existe sobre tu frente. Echas de menos un hombre que camina por el paisaje. Hay un árbol, en el camino, un álamo fino y tembloroso. Haz con él su silueta. Se ha detenido a descansar; te está mirando. No te han robado. Una nube pasa sobre tu rostro, larga, sueve, viva. Cierra los ojos. La nube es en torno de tu cuello un abrazo que no te oprime ni te turba. Ahora una lágrima te resbala por el rostro. Es su beso tranquilo. ¡Nada te han robado. Si viene la muerte. Si te ves herido no temas llamarme. Llámame desde donde te halles, aunque sea el lecho de la vergüenza. Y yo iré, aún cuando estén erizados de espinos los llanos hasta tu puerta. No quiero que ninguno, ni Dios te acomode la almohada bajo la cabeza. Estoy guardando mi cuerpo para resguardar de la lluvia y las nieves tu sepultura. Mi mano quedará sobre tus ojos para que no miren la noche t...