Las palabras, suelen no tener el alcance para manifestar el dolor de la pérdida de los seres amados, fundamentalmente si ellos se van a la eternidad. Asumir la cotidianidad sin ellos, saber que no se volverán a ver jamás o atrapar una sonrisa, abrazarlos...escuchar su voz, y todo lo que su humanidad implicó en la vida de uno, de todos, los que lo rodeaban. Es una sensación tremebunda, desoladora, devastadora; sobretodo si ellos han partido tras vivir una situación injusta, como lo es morir a manos de terceros, siendo joven y teniendo el futuro por delante. Pero lo más espantoso, saber que fue torturado, padeciendo, sin saber el por qué. Maltratado de alma,piel y huesos, como lo fue DANIEL ZAMUDIO. Una pena inmensa nos conmueve a todos los chilenos y en especial a la llamada "la gran minoría homosexual", que con el pasar de los días ha transformado con mucho dolor, a Daniel en su ícono; pero Daniel, debería ser el ícono de TODOS los chilenos, que anhelamos LA PAZ , EL DERECHO ...